Como señala Isaiah Berlin en el extenso prefacio que abre este volumen, Georges Sorel
(1847-1922) es una figura anómala en la galería de ideólogos, teóricos y
profetas del siglo xix. No obstante, un hilo central conecta todo
cuanto publicó y propugnó: la idea de que el hombre no busca ni la
felicidad ni la paz, ni el conocimiento, ni el poder sobre los demás, ni
la salvación en la otra vida, sino su realización a través de la
actividad espontánea, libre y creadora, en un denodado esfuerzo por
imponer su personalidad mediante el trabajo a un medio hostil y por dar
forma al caos que el mundo de la naturaleza y el pensamiento
representan. Sus escritos constituyeron la primera gran rebelión contra
el ideal racionalista del progreso ilimitado y del bienestar sin
tensiones. Reflexiones sobre la violencia (1906) es su obra más popular y
tal vez la más representativa de su extraña y contradictoria
personalidad.
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